Las mujeres tenemos la fortuna de estar íntimamente relacionadas con los ciclos de la tierra gracias a nuestro ciclo menstrual. Conectar con nuestro ciclo es conectar con nuestra propia naturaleza, es conectar con la mujer sabia que todas llevamos dentro.

A las mujeres de nuestra sociedad, o por lo menos a las de mi generación, nos ha tocado vivir una época donde muchas de nosotras hemos intentado esconder nuestra menstruación. Ocultarla a los demás y nosotras mismas.

¿Te has parado a observar tu sangre menstrual? ¿Qué color y textura tiene? ¿Cómo huele? ¿Sabías que la sangre menstrual contiene células madre y propiedades altamente curativas?

Conocer tu sangre es conocerte a ti misma. Esconderla e ignorarla es negarte tu propia feminidad. Desecharla es desechar tu poder ancestral.

Siento que nuestra generación ha sido la generación de los «desechables» y la generación de la inconsciencia a favor de la «comodidad». Los «paños» han sido cambiados por las compresas con «buen» olor, muy finas que no se noten lo más mínimo o por tampones, los cuales ni siquiera permiten que la sangre se desprenda de forma natural … Arrebatando con nuestra flora vaginal y aumentando la cantidad de residuos generados cada mes …

¿Eres consciente de todo esto?
La comodidad superficial inconsciente nos acaba aportando una incomodidad interna muy profunda, alejándonos cada vez más de nuestra esencia femenina.

Respeta la naturaleza y respétate a ti misma. Sé consciente.

SAT NAM!